Paro Fate, el sponsor que unió a Boca y River
Infografía NPSAgencia | Fotos de Archivo
Gloria, nostalgia y una cifra que hoy parece monedas
18 de febrero 2026 | 15:15
Cabletuc.npsagencia | El cierre definitivo de FATE en Argentina no solo marca el final de una etapa industrial, sino que también reaviva un capítulo muy particular del fútbol nacional: el período en el que la marca fue sponsor principal, al mismo tiempo, de Boca Juniors y River Plate.
Entre 1985 y 1989, la histórica fábrica de neumáticos logró lo que parecía imposible: unir en el pecho de las camisetas a los dos clubes más grandes del país. Una estrategia comercial inédita para la época, que quedó grabada en la memoria colectiva.
Dos realidades muy distintas
En lo deportivo, aquellos años marcaron caminos opuestos. River atravesó uno de los ciclos más gloriosos de su historia: conquistó el Campeonato 1985/86, la Copa Libertadores 1986, la Copa Intercontinental 1986 y la Copa Interamericana 1987. Cuatro títulos oficiales que lo llevaron a la cima del fútbol mundial y consolidaron a ese equipo como uno de los más recordados por sus hinchas.
Boca, en cambio, obtuvo un solo trofeo en ese lapso: el Torneo Nacional 1985. Tras esa consagración, el club de la Ribera no volvió a levantar títulos mientras FATE permaneció como sponsor en su camiseta.
El balance es contundente: cuatro títulos para River y uno para Boca durante la era FATE.
La cifra que hoy parece irrisoria
Más llamativo aún resulta el monto que la empresa abonaba por ese patrocinio histórico. Según trascendió, el contrato rondaba entre 300.000 y 400.000 dólares anuales para cada club. Una cifra que, comparada con los acuerdos actuales que superan los 10 millones de dólares por temporada, parece simbólica.
En plena transición económica del país, con el Plan Austral como telón de fondo, FATE se convirtió en el primer sponsor oficial en la historia de la camiseta de River y decidió replicar la apuesta en Boca para evitar susceptibilidades. Una jugada audaz que, con el paso del tiempo, se transformó en un ícono del marketing deportivo argentino.
Hoy, con la persiana baja en su planta y un escenario industrial adverso, la marca deja atrás no solo décadas de producción nacional, sino también una de las postales más emblemáticas del fútbol de los años ’80.
Porque a veces, más allá de los millones y los contratos actuales, lo que perdura es la imagen: dos clásicos rivales, un mismo sponsor y una etapa que quedó grabada para siempre en la historia grande del fútbol argentino.