Lo empató, lo ilusionó… y se lo ganaron al final

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El Decano mostró reacción y carácter para empatarlo, pero no logró sostener el ritmo ni la intensidad hasta el final. La sensación de que lo tuvo, lo peleó… y lo dejó escapar. |Infografía NPSAgencia Foto La Voz del Interior

Atlético Tucumán reaccionó en el complemento y llegó al 1-1 con un golazo de Abeldaño, pero Instituto lo empujó en el cierre y lo ganó 2-1 en tiempo de descuento. El Decano se vuelve de Córdoba con bronca y sin puntos.

 

20 de febrero 2026 | 22:30

 

Cabletuc.npsagencia | Especial desde Córdoba | Atlético Tucumán dejó pasar una chance importante en Alta Córdoba y terminó pagando caro el desgaste. Después de un primer tiempo discreto y cuesta arriba, donde Instituto salió decidido a imponer condiciones desde el arranque, presionando alto y tratando de poner contra las cuerdas al Decano en los primeros minutos. Atlético Tucumán soportó el vendaval inicial en un partido más peleado que jugado, con mucha fricción en la mitad de la cancha y pocas sociedades claras.

La jugada que partió el trámite llegó a los 30′, Fernando Espinoza cobró penal para Instituto en una acción que generó protestas y dejó dudas. Hasta ese momento, el partido era equilibrado y cerrado. La decisión arbitral inclinó la balanza. A los 31′, Alex Luna no falló desde los doce pasos y puso el 1-0 para el local.

El equipo de Hugo Colace  salió decidido al complemento y encontró rápido el empate. Antes del primer minuto segundo tiempo, una buena conexión colectiva, con Renzo Tesuri como eje del triángulo ofensivo, terminó en una definición exquisita del joven Carlos Abeldaño, de caño, para el 1-1. Golazo y envión anímico.

En ese tramo, el Decano mostró su mejor versión: intensidad y llegadas claras que lo dejaron muy cerca de dar vuelta la historia. Sin embargo, cuando parecía tener el partido bajo control, perdió claridad en la salida, Instituto adelantó sus líneas y empezó a inclinar la cancha.

 

Matías Fonseca avisó con una situación clarísima que fue un llamado de atención. Atlético comenzó a sentir el desgaste físico, retrocedió metros y quedó demasiado cerca de su propio arco. Y en el fútbol argentino, cuando te metés atrás y resignás la pelota, el margen de error es mínimo.

 

Ya en tiempo de adición, llegó el golpe final: pelota cruzada desde la izquierda de Lázaro que atravesó el área y encontró a Cerato por el segundo palo para el 2-1 definitivo. Un mazazo en el cierre, de esos que duelen el doble.

 

El Decano mostró reacción y carácter para empatarlo, pero no logró sostener el ritmo ni la intensidad hasta el final. Se vuelve de Córdoba con las manos vacías y la sensación de que lo tuvo, lo peleó… y lo dejó escapar.